fundido en negro
La cultura es una tortura (bueno, la kultura). Ya me lo decía mi amigo punki del colegio, que también predicaba aquello de locales del clero para bares. Qué preclaro era el jodío. No hablaba, sentenciaba.
[Esta tarde, en el súper, me he reído al ver a una monja. No, no me reía de ella. Me reía de su estampa. Me explico (pies de pombo -pb-): ...iba yo acarreando una carrocesta cuando me la he topado cargada con dos cajitas de esas de cardhu12años... claro -me he dicho-, el clero se está preparando para lo de la autogestión... o es para el botellón? –dudo un segundo-] .
A diferencia de la del finde pasado, esta noche sí que va a ser en blanco, porque no voy a hacer nada cultural, ni nada de nada. Qué sobredosis. Qué salvajada. Desbordé el embudo y voy a resarcirme de la noche al raso con una de lo más doméstico y con relajo de párpado. Exactement! Hubo tantas cosas que no me entraron por el embudo que me da rabia. Del festival de fuencarral no me cupo the hidden cameras (grrr!), pero me lo desquité con los ritmos energéticos de vive la fête y las airosas patadas al aire de su els pynoo (se le oía un poco como el culillo) y ese danny mommens que, si ya me gustaban, desde entonces soy fan (vamos, que se ha consolidado mi gusto hacia por ellos). Lo de las exposiciones nocturnas me da sueño y me seca la boca, aunque muy bonito todo, eso sí. Lo del salón del prado, los músicos, los coros, las proyecciones varias de por ahí, las psicofonías del miedo de la casa de américa. Lo de visitar edificios relevantes y tal se quedó para mejor ocasión, aunque me hubiese gustado subir a lo alto de torre madrid con nocturnidad... (uno siempre está abierto a invitaciones alevosas, claro). Me hubiese pasado toda la noche haciendo sombras chinas en la instalación del palacio de comunicaciones, delante del proyector ese que las grababa y hacía un bucle con todas ellas. Estas pequeñas cosas me hacen sentir como un crío chico, ains... porque lo del animo.3 fue una odisea... pero teníamos que ver (claro) a un conocido que proyectaba sus cositas.
Ahora, cuando estas líneas, de luminosas letras blancas, se filtran a través de mis manitas, sólo espero que algo de luz traspase la pantalla...